La fotografía es una de mis grandes pasiones a día de hoy,
disfruto como un enano cuando estoy ante algo que me “inspira” y se me calienta
el dedo haciéndole un montón de fotos. Una puesta de sol, un paisaje, una cara
bonita, un rincón en cualquier sitio, una moto, cualquier cosa interesante que
pueda resultarme curiosa viéndola a través de la cámara, etc… Cualquier momento
es bueno para sacar la cámara y liarme a hacer fotos. Si bien es cierto que por
mil circunstancias, últimamente no le echo tanto tiempo como hace unos años,
cosa curiosa y estúpida, porque con la fotografía digital es muchíiiiiisimo más
barato que cuando sí me volvía loco haciendo fotos, allá en los tiempos de los
carretes.
Lo de la fotografía y yo fue como un flechazo, fue la
respuesta a una necesidad que sentí cuando tenía 19-20 años. Por aquel entonces
me aficioné a los deportes de montaña y la búsqueda de montañas que escalar y
sierras que patear me llevó a conocer unos paisajes y unos rincones dignos de
recordar y de llevarse grabados. Recuerdo mi primer viaje montañero a los
Pirineos, me llevé una porquería de cámara y los resultados fueron patéticos,
las fotos ni se parecían a los sitios en los que había estado; me sentí tan
decepcionado y frustrado de no haberme podido traer ni un puñetero recuerdo en
condiciones de aquel viaje que decidí comprarme una cámara “decente”. En cuanto
reuní 12.000 pts me fui como loco a por una camarita compacta autofoco a la que
le había echado el ojo, me la recomendó y vendió un señor que más tarde sería
un gran amigo y compañero de montañas y fotografías. Pues con esta cámara ya
pude hacer fotografías que hacían algo más de justicia a los sitios que visité
con ella. Pero claro, me costó 12.000 pesetas y no se le pueden pedir peras al
olmo, no tenía nada más que el botón de enfoque/disparo y el del autodisparador
para salir yo en la foto, con una cámara así tenía muchas limitaciones y no
tardé mucho en encontrarme con que no podía hacer las fotos que buscaba. Cuando
me di cuenta de que quería algo más que un simple “apretar un botón” comprendí
que necesitaba una cámara réflex con objetivos intercambiables y más
posibilidades para “currarme” la foto que imaginaba. Con el dinero de un trabajillo
que tuve durante un verano me compré un kit que promocionaba Canon, tenía un
cuerpo de cámara, un zoom 35-70, un 80-300, un trípode, una bolsa y un libro de
iniciación a la fotografía. Bendita decisión la de comprarme aquel equipo, era
una mierda pero era lo que me podía comprar en aquel momento (me costó 100.000
pesetas) y con él aprendí a hacer fotos, las fotos que yo quería. Con algunos
libros y una “jartá” de carretes de fotos aprendí poco a poco los
rudimentos de la fotografía. Empecé utilizando carretes “normales”, de los que
se sacan las fotos a papel de toda la vida, pero luego me cambié a las
diapositivas, no se puede ni comparar, los colores de las diapositivas se salen
de la foto y ahí es cuando empecé a hacer fotografías que me parecían dignas de
enseñar…. Pero también empecé a echar en falta un equipo más potente, unas
ópticas más consegidas (y más caras), y más accesorios (flashes, filtros,
reflectores, fondos, tubos de extensión, fotómetro de mano, un buen trípode,
etc…). Como tonto, a mi también me gusta lo bueno y para poder hacerme de un
buen equipito de fotografía tardé lo mío, me cambié a Nikon y me fui comprando buenas
ópticas (un 28-70, un 80-200 y un 60 macro), también me hice de un segundo
cuerpo de cámara, varios flashes y un reguero de accesorios que no terminaba
nunca. En ese momento estaba como loco con la fotografía, casi todos los fines
de semana volvía a casa con algún carrete de 36 fotos que revelar como mínimo, además los
resultados me gustaban y eso me motivaba a seguir y seguir. Tenía entonces el
equipo y los conocimientos necesarios para hacer trabajos en la calle, lo
típico de currar para la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) y me eché para adelante
a hacer reportajes, empezando con amigos que se fiaron de mi. También estuve
haciendo fotos en competiciones de trial 4x4, algunas de las cuales se
publicaron en varios medios, y nunca pusieron que eran mías, lo que me encabronó
de mala manera, uno tenía su vanidad y quería ver su nombre en los pies de
foto. Otras fotos de temas diferentes se publicaron también en otros soportes
como cartelería, panfletos, guías, etc, y creo que nunca conseguí que pusieran
mi nombre, y eso me jodió mucho, pero mucho, mucho.
Pasaron los años y apareció la fotografía digital, me compré
entonces mi primera cámara compacta digital, después una segunda, la siguiente cámara digital ya no fue una compacta, fue una réflex
profesional con la que podía aprovechar buena parte de mi equipo anterior, luego vino una tercera compacta y en
primavera del 2013 caía mi 4ª compacta digital, pero ésta ya me la compré después
de un tiempo teniendo claro lo que quería.
A finales de 2006 abrí mi periódico y empecé a hacer
muuuuchas fotos sin ningún interés estético, sino como un mero testimonio para
ilustrar noticias. En mi tiempo libre empecé a hacer muchas menos fotos de las
que hacía antes, supongo que me llegó una fase de aburrimiento y entré en una
etapa de horas bajas en mi afición.
Sin embargo últimamente siento que me vuelve a picar el
gusanillo, que vuelvo a tener ganas de hacer fotos, espero que estas ganas se
reflejen en mi archivo YA.
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